Bebiendo de un Lago

Era la tarde del sábado, algún sábado, recuerdo que estaba caliente la temperatura, perfecta para estar en el agua. Yo remaba alejándome de la orilla y nuestras miradas se toparon mientras su kayak se cruzaba frente al mío. Fue una sensación extraña, mientras ella sonreía, yo sentía que había percibido esa sonrisa antes. No logré impedir que mis ojos cayeran sobre su cuerpo, tan esbelto, tan bonito… Noté que traía piercings bajo el top de su bañador y su piel entre canela y dorada, se me hacía tan familiar… ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué me sentía tan atraído a esta chica que nunca había visto? O por lo menos, eso pensaba.

Ella me miraba con cierta confianza, definitivamente me había visto antes, se le notaba. Entonces, ¿por qué no podía reconocer su cara? Le di la vuelta a mi kayak y la seguí, ella no hizo más que reírse.

– “Lo siento, pero tengo el extraño presentimiento de que te conozco de algún lado, y tú… Bueno, parecería que me conoces. Yo estoy seguro que recordaría una cara tan bonita como la tuya, definitivamente” le dije.

– “Pues la verdad no, no nos conocemos, o por lo menos, no nos habías visto de frente antes, pero yo sí sé quién eres tú”

– “Ahora si me has confundido! E intrigado”

– “Pues, tal vez si me vieras las nalgas, las reconocerías”, dijo mientras se le salió una carcajada. Mi cara estaba totalmente espaciada y mi sorpresa se volvió picardía cuando las cosas cayeron en su lugar.

– “OH!, eres una gatita mala, ¿verdad?”, dijo mi sonrisa malévola, por fin recordando que nos conocimos en una red social.

– “No papi” Contestó, “Soy una gatita buena”

No podía esconder la contentura de mi rostro, como un gordito en una dulcería. Todo mi cuerpo sintió como un rayo me atravesaba hasta la punta de la verga. Esta es la chica que me calienta por las noches, sin siquiera tocarme, solo de pensar en sus fotos y recordar sus palabras, mi más reciente fantasía, materializándose frente a mis ojos.

– “Que pena que ya me voy” dijo con una sonrisa falsa en sus labios.

– “Bueno, la verdad yo también me estaba yendo. ¿A dónde vamos?”

– “Mentiroso” me dijo con una sonrisita. “Yo me voy a casa, tú te quedas aquí”

– “No me parece, creo que debemos por lo menos tomarnos algo antes. ¿Cómo voy a dejarte ir, después de tan grata coincidencia?”

– “Bueno, un trago”, dijo accediendo.

– “Perfecto!, tengo cerveza en el carro”, contesté.

Remamos fuera del lago, ella fue a guardar sus cosas y regresó al terminar, sentándose conmigo en la camioneta. El estacionamiento estaba repleto, pero no había curiosos mirándonos, todos estaban en el lago. Le ofrecí una cerveza de la neverita que estaba en el asiento trasero y ella trató de alcanzarla, doblándose y saltando entre los asientos. Y ahí estaba, el culo que me ha traído mal por tantas noches… tan firme, redondo, simplemente perfecto. No pudo evitarlo, ni quería, así que mientras ella se doblaba por la cerveza, le agarré de las caderas y le besé las nalgas. “¿Qué estás haciendo?”, preguntó con una voz coqueta y juguetona, yo reaccioné igual que en nuestras charlas, como si hubiéramos pasado por esto cientos de veces.

– “Quedamos en tomarnos algo… bueno, este es el mío”, contesté con una sucia sonrisa en la cara. “Hace tanto que quiero comerte el culo, que no pude evitarlo”

– “Entonces, ¿qué te detiene ahora?”, me dijo restregando sus nalgas en mi cara.

Di la vuelta sobre el asiento, agarré su pequeña cintura y sin excesiva rudeza la empujé de vuelta contra el asiento trasero. Así comencé a besarle y morderle las nalgas despacio, deslizando mis labios sobre su piel como si fuera una pluma en el viento. Mi boca se encontró con su bikini, luego de besar toda la costura, se lo he quitado con los dientes. Podía sentir como su piel se erizaba y su respiración se hacía pesada. Cuando por fin tuve sus nalgas desnudas, las separé con mis manos y deslicé mi lengua entre ellas, acariciándola desde el culo hasta la vagina. La lamía con tantas ganas que temía sacarle el color a su piel. Apreté mi lengua sobre su culo hasta que logré penetrarla, ella se movía con lujuria y yo introducía y sacaba mi lengua de su interior. Alcancé su pelo y lo jalaba, ella reaccionaba restregando más sus nalgas en toda mi cara, al momento que gemía y me decía “Así, ¡justo así!”, de tan rica manera que sentía su voz fallándome la mente. Ella estaba tan empapada, que goteaba entre sus piernas, mojando el bikini que le colgaba medio desnudo.

 Me aproveché de su humedad para introducir mis dedos en su vagina, la penetraba dos veces a la vez, con mi lengua en su culo y mis dedos al frente. Sentía que mi pene quería explotar de mis pantalones, pero no era su momento, el placer era para ella.
Comenzó a apretar sus nalgas más fuerte en mi cara, moviéndose bruscamente, y yo respondía igual, metiendo mis dedos más rápido en su vagina, presionando más fuerte contra la parte interior de su clítoris. Mi lengua abandonó su trasero para dedicarse a su vagina, lamiéndola, succionándola toda, de manera que llevaba sus labios dentro de mi boca, y los rasgaba gentilmente con los dientes. Así mis dedos se desplazaron a su clítoris y comenzaron a jugar con él, haciendo pequeños círculos alrededor mientras sentía como se endurecía con mis caricias. Aplicaba cada vez más presión y mi lengua lamia todo entre sus piernas, succionando su miel. Su cara se pegaba al asiento trasero y su cuerpo empezaba a vibrar, sus gemidos su hacían más fuertes y sin palabras, solo expresaban puro placer. Sentí su cuerpo exaltarse y supe en ese momento que estaba a punto del clímax. Penetré su vagina con mi lengua y lamí dentro de ella tan rápido como pude sin perder el ritmo, a la vez que acariciaba su clítoris con mis dedos, más intenso y consistente a sus reacciones. Seguí de tal manera hasta que ella no pudo soportarlo más… Tuvo un orgasmo tan fuerte, que le provocó eyacular en mi boca por varios segundos, empapando toda mi barba, la consola del carro, mi pecho, sus piernas, y lo que quedaba por mojar de su bikini. Un orgasmo que desapareció toda la tensión y la timidez que pudo haber quedado entre nosotros.

– “Eso fue lo mejor que he tomado”, le dije

Ella regresó al asiento del pasajero, cerveza en mano y falta de aire, “Pues yo me tomare esta ahora, la necesito”

Le agarré las mejillas y la besé en la boca, provocando que se probara en mis labios. Nos quedamos mirándonos a los ojos, mudos, sabíamos que algo bueno acababa de dar inicio en ese momento, pero esa es otra historia 😉

Drinking Out of a Lake

It was a hot Saturday evening, perfect to be on the water, I was paddling away from the bank and she was crossing my path on her kayak when our eyes met. It was a weird feeling, as she smiled back at me, I felt like I’ve seen that smile before.
I couldn’t keep my eyes from drifting to her body, so firm and good looking… I noticed piercings in her breasts under her swimwear and her skin looked familiar as well.
What was going on? Why did I feel so attracted to this girl I’ve never seen before? …So I thought.
She was looking at me very confident as well, she definitely knew who I was, I could tell, so why couldn’t I place her face?
I turned my kayak and followed her, she laughed…

– “I’m sorry, but I have this weird feeling like I know you somehow, and you… well you seem like you know me, and I would remember a pretty face like yours, definitely” I said.

– “Well no, we don’t know each other, or at least, we’ve never met before, but I know who you are”

– “I’m totally confused right now, but very intrigued”

– “Well… maybe if you were looking at my ass, you would recognize it”
Said she, as she started laughing again.
My face was completely out of my head and my surprise turned into a smirk when things clicked…

– “OH, you’re a bad kitty, ain’t you?”, said my malevolent face, realizing we’ve met online.

-“No daddy”, she replied, “I’m a good kitten”

I couldn’t hide the happy expression on my face, like a fat kid in a candy shop, and my whole body felt this lighting rushing through me, to the tip of my cock.
Here was the girl that made me horny just by thinking about her, my recently discovered fantasy, materializing into reality in front of my eyes.

-“Too bad I’m leaving” She said with a fake sad face.

-“Well… I was just leaving too, actually, where are we going”

-“Liar” Said she smiling, “I’m going home and you’re staying here”

-“Nah! I think we’re having at least one drink first; I can’t just let you go after such a nice coincidence”

-“Mmm maybe one drink”, Said she agreeing.

– “Good! I have beer in my cooler” I replied.

We paddled out of the lake, and after putting all the gear away, she came back and sat with me in my truck.
The parking was packed, but we had no eyes looking at us, everybody was at the lake.
I offered her a beer from the back seat and she went to grab it, jumping over the front seats. And there it was, the ass that has been driving me crazy every night, so firm, so round, so perfect…
I couldn’t help it and as she was bending over, I grabbed her thighs and kissed her ass cheeks, she asked “what are you doing?” and I reacted as if we’ve been there hundreds of times, also her voice was playful, and inviting.

-“I said we would get drinks… this is mine”, I replied with a grim smile on my face, “I’ve been wanting to kiss your ass so bad, for so long”

-“Well… why are you stopping now, then?”, she said as she wiggled her ass to my face.

I turned and grab her cute waist, roughly pushing her back to the rear seat, then I started kissing and biting her ass, slowly, drifting my lips over her skin like it was a single feather.
My mouth met her bikini, and after kissing all around it, I pulled it down with my teeth. I could feel the goosebumps on her back arising, and her breathing turned heavier. When her ass was totally naked, I spread her cheeks with my hands and licked between them, my tongue was caressing from her asshole to her vagina, sliding up and down like if wanting to erase the color off her skin.
I pressed her butt hole with my tongue and penetrated her behind, moving in and out. I reached and pulled her hair, making her move her ass side to side and rubbing it whole on my face. She was moaning daddy so sweet that my mind was getting fucked by her voice, and her pussy got so wet that it was dripping over her legs, making a stain on her half naked bikini.
I took advantage of her wetness and introduced two fingers inside her pussy. I was double penetrating her, my tongue fucking her ass and my fingers in front.
My dick wanted to blow out of my pants, but it wasn’t his time.
As she moved harder on my face, I fucked her harder, and faster too, bending my fingers to her g spot and rubbing it consistently. My tongue bending inside her ass as well, giving volume to my licks. I took it out and sucked her whole pussy, pulling her labia with my lips and suctioning them again inside my mouth.
My fingers found her clit and I started playing with it, making little circles around the shell, feeling it grow.
I started pulling and pushing her clit, applying pressure as my tongue washed all around her pussy, suctioning her honey.
She was trembling with her face against the rear seat, her moans were louder and wordless, just pure fucking pleasure.
I felt her body getting tense and I knew she was near climax. So, I stick my tongue inside her pussy and lick hard like never before, as I kept rubbing the tip of her clit accordingly with her reactions.
I kept licking and rubbing her until she couldn’t hold it… she came squirting on my mouth so good and so hard that my whole beard was soaking wet, with her juices dripping all over the console of my car, my chest, her legs, her bikini… every tension was washed away with that sweet orgasm dripping out of her.

-“Well, that was the best drink I ever had” I said.

She got herself back in the front seat with a beer in her hand and out of air. -“I’m gonna have my drink now, if you don’t mind, I need it”

I pinched her cheeks and kissed her mouth, making her taste herself on my lips. We were looking into each other eyes, mute, we knew that something good just started right there… but that’s another story 😉